
«Entonces cosieron, hojas de higuera, y se hisieron delantales.»
Cuando nacemos, nuestra alma es pura, limpia, intachable, pues somos creados por Dios. No hay ningún sentir de culpa ni vergüenza en alguien recien nacido. No es hasta cuándo vamos creciendo que la conciencia empieza a despertar (se habren nuestros ojos). El mundo (el pecado) empieza a infiltrar los pensamientos, los corazones y de un de repente empieza a operar el sentido de culpa y de vergüenza en nosotros… (la desnudes).
Este es el proceso natural de el ser humano, desde la antiguedad. Conforme pasan los años, empezamos a reconocer nuestra desnudes, conforme la conciencia empieza a despertar en nuestra mente y nuestro corazón. Es en ese estado de impericia, de inaptitud cuando, empezamos a ser, nosotros mismo los que queremos cubrir, esa desnudes. Tratamos de hacer delantales con hojas de la higuera de nuestra Vida… La auto justificación, la religiosidad, las obras exteriores realizadas con el fin de limpiar o labar nuestra conciencia, queriendo cubrir nuestra vergüenza o sentimientos de culpa. El ser humano siempre tratara, buscara, y hara hasta lo imposible por encontrar algo que pueda poner fin a ese sentimiento culposo. Vemos un sinfín de religiones, grupos de ánimo, club’s de transformación, etc., etc… Todo esto lo llevamos a cabo, por una búsqueda de liberación personal y espiritual.
Génesis 3:7-10, 21
7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
En medio de todo esto, Dios, nuestro creador, habla a nuestra vida, nos llama por nuestro nombre, nos pregunta:, “dónde estás?”. Y al parecer, al oírlo rápidamente nos

Verguenza, Oprovio, Expulsion!
escondemos. Seguimos el transcurso, de nuestra existensia efimera, tratando de usar, las hojas de la higuera como delantales, pensando que estamos cubriendo nuestra desnudes, pero en el momento que Dios habla, nos volvemos a esconder.
Muchos no podiamos, entender, pero ahora podemos mirar que el motivo, de nuestra reaccion hacia Dios, era por que aun con nuestras creencias, obras, y auto justificación, ósea nuestras hojas de higuera cubriendonos, nos seguíamos sintiendo desnudos, siempre con un vacío en nuestro ser, siempre con inquietudes. Pero Dios, en su grande Misericordia, en su Grande Amor, por medio de un sacrificio nos hizo nuevas vestiduras (túnicas de pieles).
Estas cansado o cansada de caminar, tratando de cubrir por tu propia cuenta tu oprobio y desnudes, tu relijiosidad, con solo hojas de higuera, tratando de encontrar aquello que pueda quitar ese dolor, ese sentido de culpa, esa vergüenza la cual te mantiene en un, constante esconder de Dios!. Dios quiere cubrir tu desnudes, El solo espera a que dejes de esconderte cada vez que llama tu nombre, espera que salgas a su encuentro, te espera con brazos abiertos y vestiduras nuevas.
“21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de El.” Colosenses 1:21-22
David Chavez.