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Intimando con Jesus…

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Tu intimidad con Dios…

Cuando hablamos de intimidad con Dios, encontramos diferentes metodologías, modelos y sistemas que los cristianos tienen en común usar o seguir, sin lugar a dudas hay una necesidad muy marcada en todas nuestras congregaciones, especialmente hoy en nuestros tiempos y en el ámbito cristiano que nos rodea, de buscar más de Dios y su voluntad, ya que es de vital importancia encontrarnos, no solo equilibrados y calibrados en nuestro quehacer cristiano, sino aprobados como diría el apóstol Pablo a Timoteo en:

2 Tim. 2:15 “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

¿Cómo lograr hacer, que diligentemente estemos aprobados delante de Jesús?

De la forma en que demos respuesta a esta gran pregunta, será la forma en que veremos y describiremos nuestra intimidad con Dios. Vale decir que, siempre hay un espacio para intimar más con nuestro Dios y salvador Jesucristo, en nuestro diario vivir y días comunes.

Pareciera que esto de intimar con Jesús o estar en intimidad con Dios, es solo para evangelistas, ministros y pastores, pareciera que es algo tan difícil de lograr, que se necesita mucho tiempo para alcanzar una afinidad con Jesús y su voluntad, pero no es tan excéntrica la idea de que todos podemos lograr una intimidad muy personal con El.

Sin duda alguna tenemos que aclarar, que en esto tenemos que invertir nuestro tiempo, y mucho esfuerzo para poder lograrlo, pero es aquí donde muchos fracasan, ya que solo cuantifican el tiempo gastado y se olvidan del proceso. Anteponen las reglas y/o metodos ya establecidos por sus lideres, las listas de que se tiene que hacer y que no se tiene que hacer, para poder lograrlo, antes que el propocito de desarrollar una vida cercana  y fructifera para Dios, y solo de pensar en las horas arrodillados en oración, en los días de ayuno, en los tantos momentos de lectura y meditación, en todo lo que perderemos humana y vivencialmente si dejamos de hacer lo normal en nuestra vida secular, para dar margen a nuestra vida espiritual y tratar de tener una relación más estrecha con Jesús, muchos cristianos ni siquiera lo intentan. ¿Entonces cómo lograrlo?

Creo que lo primero que hay que decir es que tenemos que desear estar con Él, como en toda relación de amistad con cualquier persona o conocido, tiene que haber algo que nos llame la atención y ese algo tenemos que encontrarlo, nosotros tenemos que buscarlo, así como cuando nos gusta estar con esos amigos que nos hacen reír, que nos hacen amenos los momentos que estamos con ellos, o como cuando nos encanta platicar con alguien por lo interesante de sus conversaciones y palabras, deseemos estar cerca de Jesús y sus virtudes, El siempre muestra sus virtudes, gracia y amor hacia con nosotros y el mundo entero, entonces iniciemos con eso.

Después busquemos pasar tiempo para conversar con él, esto es la oración, tema tan relevante e importante en la vida cristiana, Jesucristo no solo enseño a sus discípulos a orar, sino que también les dio ejemplo de ello:

Lucas 6:12 “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios”

Marcos 1:35 “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.”

Como con cualquier otra relación de amistad, tenemos que pasar tiempo en comunicación, conversación, y de conocimiento mutuo, con Jesús esto solo se logra atreves de la oración, tiempo de calidad conversando con Él, no solo pidiendo y hablando sin darnos tiempo a escucharle, debemos darnos el tiempo de ponerle atención, momentos de silencio en los que evaluemos nuestras palabras y dejemos que El inspire nuestro corazón, dirija nuestros pensamientos, y hable a nuestro entendimiento con el propósito de hacer los ajustes necesarios en nuestras vidas, para cumplir su propósito en nosotros.

Lo siguiente es de igual importancia que la oración, y se puede decir que la oración también es parte de lo que sigue: las disciplinas o ejercicios espirituales. A los cuales les debemos dar interés y practicidad porque estos también nos ayudan y convencen a tener una relación más íntima y cercana con Jesús, ya que estos nos sensibilizan de manera real al mover de Dios.

Ahora el concepto de disciplinas espirituales se refiere a las prácticas de la vida cristiana que nos ayudan a encarnar la vida de Cristo en el mundo. Aparte de la oración, ya mencionada arriba, se encuentran también: el ayuno, la lectura de la Biblia, la participación en la liturgia, alabanza y adoracion, la confraternidad, la confesión, las ofrendas, la vida comunitaria, el Dar a los demas y la asistencia social. Estas cosas se convierten en disciplinas cuando se practican regularmente, como parte de nuestra respuesta normal de fe en obediencia a la presencia, poder, y actividad de Dios. Se convierten en disciplinas espirituales cuando son manifestaciones de la gracia de Dios en nuestras vidas, y no intentos nuestros por manipular, controlar o negociar con Dios para adelantar nuestras propias agendas, por nobles y valiosas que sean estas últimas. Son esas respuestas humanas de fe a las manifestaciones de Dios en nuestra vida y no solo practicas aisladas de fe, sino que reflejan una integración total de nuestra espiritualidad y devoción por nuestra fe en Jesús.

Eh aquí nuestra búsqueda diligente de presentarnos ante dios como aprobados. De buscarle en todo y con todo lo que hagamos, con y en cada ejercicio practicado en fe y con amor para nuestro Dios. Tratando de entender su voluntad, caminando y creciendo bajo su presencia, gracia, amor y autoridad, como un hijo se acerca a un padre, como un amigo confía en la amistad de otro.

Disfrutemos pues de la cercanía e intimidad que Jesús, nos permite tener con El, buscándole sin pretensiones y proyecciones personales, esperando que recibiremos lo mejor de Él y el recibirá lo mejor de nosotros. Tiempo de calidad y no solo cantidad, sin ser religiosos o legalistas, al fin del día lo más importante es estar cerca de Él y disfrutar de su Amor.

Jesus oro diciendo acerca de su intimidad con su padre en:

Juan 17: 21-23 «Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.»

¡Acerquémonos pues!… que Él es Fiel!

SALMOS 63:1 

«Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas»

Hno. Sergio Morales

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