
Algo muy claro es que este verso no habla a futuro, no dice: ¡pasará!… sino que habla en un total y contundente presente: ¡Pasa!… «Y el mundo pasa, y también sus pasiones». Nadie compra acciones de una compañía que seguramente va directa a la quiebra. Nadie establece su casa en un barco que se hunde. Ninguna persona razonable podría atesorar donde la polilla y el orín corrompen, y ladrones minan y hurtan, ¿verdad? ¡El mundo pasa! Poner el corazón en él es como pedir la angustia y la miseria al final.
Y eso no es todo: no sólo es que el mundo pasa, sino también las pasiones de él. Si compartes las pasiones del mundo, morirás. No solo perderás tu tesoro. Perderás tu vida. Si te gusta el mundo, pasará y te llevará con él. «El mundo pasa, y también sus pasiones….
Lo contrario de amar al mundo no es solo amar al Padre (v. 15), sino también hacer la voluntad del Padre (v. 17). Y esa conexión no es difícil de entender. Jesús dijo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (Juan 14:15). Juan dice en 1 Juan 5:3: «Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos». Así que el amor por el Padre en el versículo 15 y hacer la voluntad de Dios en el versículo 17 no son realmente cosas separadas.
Si amas a Dios, amarás su voluntad. Decir que amo a Dios, pero no me gusta lo que Dios ama, son palabras vacías. Así que Juan está diciendo en el versículo 17, «Si te gusta el mundo, te perderás con el mundo, pero si no te gusta el mundo y amas a Dios, vas a hacer su voluntad y vivirás con Él para siempre…
Jhon Piper
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