
El Reino de Dios no está en la Tierra para coexistir con los reinos del mundo, sino para sustituirlos, afectarlos y transformarlos.
Dr. Myles M.
En el reino de los cielos, el concepto de coexistencia no es admisi ble. El reino no vino a la Tierra para coexistir. En lugar de ello, descendió del cielo para tomar el control y para transformar.
En el reino existe solo una visión, solo una voluntad, solo un patrón de conducta, solo una doctrina, solo un sistema de creencias, solo un sistema de valores, solo un código moral, solo un código de ética, solo un sistema de conducta, solo una cultura, y esta es la que le pertenece al Rey. La existencia de cualquier otra cultura constituye una rebelión. Si la palabra del Rey es ley y es absoluta, ¿cómo es posible que existan una multitud de pequeños “reinos” dentro del reino? No es posible que esto suceda. Por lo tanto, ya que existe un solo Rey y un solo reino, la coexistencia es imposible.
El Salmo 145:13 afirma: “Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las edades”. Desde la eternidad y hasta la eter nidad, el reino de Dios permanece eternamente. Si la justicia es la característica del reino del Señor, y el universo es su campo de acción, entonces la eternidad es la duración de su reino. Reconocer la naturaleza justa, universal y eterna del reino de los cielos, debería inspirarnos a confesar que el reino de este mundo jamás podrá igualar, o competir, con el reino eterno de Dios.
El conocimien to de que somos ciudadanos de un reino justo que jamás puede ser derrocado, el cual perdurará por siempre, debería darnos la suficiente osadía para influir en el reino de este mundo y en su cultura. Cada vez que oramos pidiendo que “venga tu reino, hágase tu vo luntad en la tierra como en el cielo”, rogamos que el reino celestial transforme el terrestre.
Hagamos pues!
🤓👇