
Una vida espiritual que no experimenta cambios a lo largo del tiempo es, simplemente, una falsa vida espiritual. El caminar cristiano y la capacidad de influencia en nuestra sociedad y comunidad requiere dinamismo, y esto es claro verlo desde la perspectiva de los cuatro evangelios.
Una de las definiciones mas casuales de esta palabra: “Dinamismo. – Cualidad de la persona activa y emprendedora que actúa con prontitud, diligencia y energía.”
Daniel el profeta describe algo parecido, capitulo 11:32b “Mas el pueblo que conoce a su Dios, se esforzara y actuara” aquí Daniel nos deja ver de una forma clara y concisa que una forma de actuar de manera eficaz y proactiva es cuando conocemos a nuestro Dios, cuando conocemos nuestra identidad, fuerza y capacidad en El. De aquí que tenemos que entender, que buscar la mejor forma de actuar y producir en nuestra sociedad debe ser con una manera dinámica, con fluidez buscando impactar a otros, totalmente ausente de estancamientos espirituales y/o morales será la mejor forma de mostrar nuestro estilo de vida y de alcanzar lo que deseamos obtener, utilizando las capacidades y fuerzas que nuestro Señor nos ha dado.
El desánimo, la comodidad, el miedo al cambio y la procrastinación siempre serán los desafíos a vencer, y estos no son retos externos o cosas fuera de nuestro control, mas bien son retos y desafíos internos, son muy nuestros, insertados y en ocasiones alimentados en nuestro interior por nosotros mismos, esto impiden el movimiento de crecimiento y cambio, impiden un dinamismo orgánico e integral desde nuestro interior y dirigido a lo externo, impiden el cómo ejecutamos ese conocimiento en nuestro diario vivir. Como entonces traer a nuestra realidad esta cualidad dinámica, como poder avanzar sin miedo y de forma dinámica crecer en todas nuestras áreas de vida. Debemos conocer a nuestro Dios debemos decidir a actuar y esforzarnos a cambiar nuestra perspectiva y nuestro entorno.
Como iglesia tenemos que responder a una realidad cambiante, que presenta nuevos desafíos en momentos distintos del tiempo. Como comunidad de fe tenemos muchos retos recurrentes en base a nuestra sociedad, y como individuos tenemos la responsabilidad impactar e influir en los nuestros de los que están a nuestro derredor. Por tanto, el cambio dinámico de nuestras vidas debería dejar de ser un modelo para seguir, y más bien debería ser un fermento que sacude las conciencias para poder actuar en la realidad, transformando esta realidad, hacia una sociedad y comunidad mejor para todos, con más énfasis en el crecimiento y movimiento, en la expansión e impacto social. Jeremías lo dijo así: “Además, busquen el bienestar de la ciudad donde están, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad«
Además, la imagen evangélica de la gran Comisión también representa esta visión de dinamismo cristiano, Mateo 28:19-20 “Por tanto vayan, bauticen, hagan, enseñen, transmitan, transformen…”
Y todo esto desde nuestra dinámica de vida, desde nuestra experiencia de crecimiento y expansión, desde lo que EL ya deposito e inicio en nosotros, Podemos hacer el cambio, solo hay que actuar de forma dinámica.
¡Actuemos pues!
A diferencia del mundo terrenal, la Gloria presenta un notable dinamismo.
Sergio Morales.

Excelente disertación, hoy más que nunca el mundo necesita una iglesia dinámica, esa iglesia que nada la detiene sino que avanza sabiendo que su labor produce fruto y el fruto produce gozo y el gozo aumenta las ganas de trabajar manteniendo un dinamismo progresivo con resultados visibles y palpables. Bendiciones
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