
Hay un temor irracional hacía, la evangelización en nuestras congregaciones, y esto sucede por muchas razones, dependiendo de nuestro bagaje cultual o influencias teológicas existentes en nuestras iglesias, aunque siempre hay un empuje y motivación del pastorado y liderazgo hacia este tópico en especial, siempre hay una repuesta un tanto negativa de gran parte de nuestras congregaciones, la falta de tiempo, la programación un tanto apresurada para cumplir con las metas establecidas al inicio del año en curso, la ocupación desmedida en el trabajo en diferentes áreas de liderazgo y ministerio que nos mantienen atareados y en ocasiones atados, pensando que podemos promediar nuestro servicio Dios.
Pensamos que esa tarea de evangelismo solo la pueden llevar a cabo, personas con un gran llamado o aquellos que se acaban de convertir y necesitan ocuparse en algo, como no pueden ocupar las diferentes filas del liderazgo por su falta de experiencia, es la mejor forma de ocuparlos, usando su fresco y renovado corazón.
Pero qué pasa con aquellos que la gracia alcanza y en un momento de su vida, se dejan enfriar por las adversidades de la vida, por las diferentes pruebas y vicisitudes de su propia existencia. Aquellos que encontraron el camino correcto, pero se cansaron de caminar por él, aquellos que desearon ver grandes cambios en sus vidas, pero por aras del destino ahora arrastran una gran cantidad de pretextos y suposiciones acerca de su servicio y tiempo dedicado a Dios. Aquellos que se frustran con todo y con todos, aquellos que han perdido su pasión y entrega. Aquello que al igual que la iglesia en Éfeso han dejado su primer amor.
Apocalipsis 2:4 “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.”
Jesus los describió de esta manera en
Marcos 4:16-17: “Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.”
La verdadera cuestión aquí, no solo es describirlos sino, como ayudarlos? …
Que hacer como líderes de la iglesia para enfocar nuestras energías, recursos y pasión para restaurar esas vidas, para enfocarnos en un evangelismo que afecte aun a los nuestros, que cambie los corazones aun de los que ya estuvieron dentro con nosotros, un sistema de evangelismo que nos permita traer nuevas almas al redil y mantener a los que ya están con nosotros, activos y apasionados. Creo que esto es lo que nos demandan los tiempos en los que nos tocó vivir, estamos tan absortos de lo que pasa en el campo cristiano/evangelistico de nuestra época, de lo que las demás iglesias hacen y dejan de hacer, de qué estrategia fulano o zutano está implementando, para hacer crecer su congregación, tratamos de explotar ideas y metodologías que a otros les han funcionado, y hemos olvidado, que no podemos solo: “ADOPTAR” estas estrategias sino que debemos “ADAPTARLAS” a las necesidades de nuestras congregaciones e iglesias locales, que tiene que haber una preparación del liderazgo para el implemento de cualquier estrategia que tratemos de adaptar a los nuestros. Entonces como lidiar con esta gran premisa en nuestras iglesias? Que hacer para atraer de nuevo a los que su corazón fue roto en algún momento y aquellos que no desean participar más de nuestras actividades congregacionales. Como Evangelizar a los Evangelizados?
1.- Creo que el Liderazgo tiene que ser transparente e inspiracional, no solo motivacional, cuando solo motivamos, los hacemos externamente, pero cuando alcanzamos a inspirar a otros, lo hacemos en sus interiores.
2.- Tenemos que tener un: “Evangelismo Discipulador” y un “Discipulado Evangelizador”
3.- Nuestro enfoque al poner a trabajar a las personas no debe de ser solo mantenerlos OCUPADOS, sino mantenerlos VIVOS, ejercitando su fe en la vida diaria. Haciendo de forma natural y vivencial lo que les corresponde hacer, para que no terminen frustrándose y yéndose.
4.- Ayudarles a cumplir con su propósito, enseñémosles a usar sus recursos, tiempo, espacio, vivamos con ellos, tengamos experiencias de crecimiento junto a ellos. Deben sentir que son parte importante de nuestro crecimiento también.

Ayudar a otros es ayudarse uno mismo.
Hay sin duda alguna, mucho más que decir al respecto, pero esto es solo un pensamiento para dar inicio a una gran gama de posibilidades, en nuestras iglesias, sé que muchos serán inspirados por estas palabras y buscarán un crecimiento integral en sus grupos de adoración, iglesias y congregaciones…
Ágamos pues, ayudando a los demas!
SANTIAGO 5: 20 «Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.»
Sergio Morales

